29 nov. 2015

CALOR DE CEIBA IV - Hijos del Maguey







CALOR DE CEIBA IV


    Hijos del Maguey



             Recargaba celular, pulque y pulmón, la niña búho de los siete ojos tatuados me invitaba de su cigarro eléctrico, sonreía fuerte y soltaba volutas. La segunda niña que sólo cantando pude saber su nacionalidad; era alemana tijuanense. Partieron, me despedí, buena travesía. Seguí en el elixir sin saborizantes y melodías de harmónica, había comprado una botella de pechuga en la oaxaqueñita; so estancado en la tlaxcalteca burrita albina subida del cerrito de curado los días festivos, esperaba a un tlacuache. Dio señales de vida. Descendió por los cerros y se hallaba estancado en el metro. Le mandé indicaciones del agujero alucinógeno donde me hallaba; en cuanto arribó comenzó a tomar fotografías. Charal trajo de botana. Pedí a las pulqueritas otra jarrita.

           Ya casi no quedan por aquí, las han ido cerrando, ¿Te acuerdas de la risa?, esa ya tiene tiempo; y luego un buen pulque, no hechizado. Comentaba el tlacuache. ¿Tú no habías venido aquí pues? – le pregunté. La había escuchado pero no había venido. Había mescal y a mi llamado vino la niña tlacuache. ¿Que vas a querer amigo? Sólo tengo pechuga, y gusano…  pedí 2  y 2, ¿y segura no tienes de otros? Pregunté. Ah, deja busco… Susy tu que estas más alta, ven y revisa porfis…



       El aguamielero prosigue. ¿Recuerdas esa escena en la trilogía del MILUSOS de Héctor Suarez? En la 2 parece, cuando su morro,  le dice, “tengo hambre”, lo lleva a una tienda pero no se para que madre no le alcanza, lo lleva a una pulquería clandestina, allí por 5 pesos le dan un vaso, se la da al hijo quien dice ¿pulque?, de principio lo prueba gacho pero el milusos le obliga termine el vaso.
        Susy ricitos morenos, encuentra minero, pido 2. “Transito” se llamaba ese cabrón, a eso se denigraba el pulque de que es para pobres, jodidos, parias, indígenas, zorros y tlacuaches; más por allá adelante te sirven el pulque y mexcal así más acá, fresón y caro, por la mamada esa hipster, todos parecen fotografía,… alegaba el marsupio, partimos, cada animal su camino, tengo bytes & tapes borrados de memoria, esa espiral perversa como el diablo, ¿me chupas o me escupes? Cargaba de barro el corazón, la botella, hollín de trópico. Las damas le cantaban a una estrella que no amanece, cerritos centelleantes se pierden conforme avanza el bus, la  mujer a mi lado yace dormida ebria de savia.


                                       Pulque yo? - eso es para tlacuaches...

@mexcalero



17 ago. 2015

CEIBA HEAT POSTCARD I





   


       How could you understand the humid tropic heat if you never have been here?

      It’s a beer heat I telling you folk, it dehydrates you; other people that already have been here, compared with Africa and others Arabic states, not as north, kind of heat dry & tolerable there; upon us pass the Ecuador hemisphere, I don’t know what the hell means, but it´s a scientific fact, time ago people used to go out with their beer coolers & stay at the riverside, but now even that as used to; nothing satisfices, is a living drown by your own sweat, the people whose endure death, hunger, injustice, impunity, the damn heat wave. 

        There was some bloody bruise under my nose but still continues being the same essence; the taco, the hunger, the beer as two leviathans loneliness, half cold, black horizon, bitter, oppressed, not empty as a half kiss, as half love. I drank the mescal of broken & bitter essence; the zenith sun, the damn phoenix that bring us luck, I light the tropical smoky, I ate with my dogs brothers, throwing them food wastes. Old toloques crest´s get some fresh from the mud riverside, bum lovers switch their crimson cheeks such dry ceiba; the ceiba it´s too old, I thought; maybe the first European sail through here & disabuse themselves by sawing those manatees weren’t sirens, I print myself a mud tear, I don’t know what it is but is it called heat, 42 degrees at the Grijalva river shadow, my perfume evaporates, I am rigid cannon fodder; fucking heat, no, no, is not from God, said the folk. God maybe stand about behind every door with his beer at hand, on air conditioner; I going with my caguamero pouch at shoulder, unwriting sheets ceiba barf; puppies those lick my sweat, they need salt, but I don’t have any sugar.



Original posted for #escritosengrito